Somos testigos una y otra vez del dolor, de "la sed" de justicia verdadera, de amor, de paz, de fraternidad de este pueblo. Sentimos que esta experiencia por la que pasan nos pertenece, nos duele y una vez más nos volvemos a encotnrar con la certeza de que la respuesta es Cristo y su Evangelio (Jn 10, 10). La vida en medio de este pueblo, nos enseña que evangelizar no es compartir una teoría, sino que es compartir la propia vida con Jesús (...). Es aceptar la realidad personal y la propia historia de cada uno de ellos y hacer como hizo Jesús con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35).Hermana Ana Beatriz Aquino
misionera en Madagascar
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1 comentarios:
Ojala que con un simple gesto podamos testimoniar aquello que tanto creemos!
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