Compartir la vida

31 de agosto de 2009
Somos testigos una y otra vez del dolor, de "la sed" de justicia verdadera, de amor, de paz, de fraternidad de este pueblo. Sentimos que esta experiencia por la que pasan nos pertenece, nos duele y una vez más nos volvemos a encotnrar con la certeza de que la respuesta es Cristo y su Evangelio (Jn 10, 10). La vida en medio de este pueblo, nos enseña que evangelizar no es compartir una teoría, sino que es compartir la propia vida con Jesús (...). Es aceptar la realidad personal y la propia historia de cada uno de ellos y hacer como hizo Jesús con los discípulos de Emaús (Lc 24, 13-35).

El compromiso de anunciar la Buena Nueva a todos, debiéramos sentrilo como una urgencia en el propio corazón, capaz de hacernos salir de nosotros mismos para ir al encuentro de los que aún no conocen a Jesús porque nadie les ha hablado de Él.

Hermana Ana Beatriz Aquino
misionera en Madagascar

1 comentarios:

Elithitha dijo...

Ojala que con un simple gesto podamos testimoniar aquello que tanto creemos!

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