La vida se acrecienta dándola y se debilita en el aislamiento y la comodidad. De hecho, los que más disfrutan de la vida son los que dejan la seguridad de la orilla y se apasionan en la misión de comunicar vida a los demás. El Evangelio nos ayuda a descubrir que un cuidado enfermizo de la propia vida atenta contra la calidad humana y cristiana de esa misma vida. Se vive mucho mejor cuando tenemos libertad interior para darlo todo: “Quien aprecie su vida terrena, la perderá” (Jn 12, 25). Aquí descubrimos otra ley profunda de la realidad: que la vida se alcanza y madura a medida que se la entrega para dar vida a los otros. Eso es en definitiva la misión.
Documento de Aparecida, 360
Uno de los objetivos de esta misión parroquial pasa por compartir nuestra vida comunitaria, donde Dios es fuente y centro, con los vecinos que vamos a visitar.
No se trata de ir con contenidos de formación o con conceptos teológicos, sino con una catequesis de vida, una experiencia personal de cómo Dios y la comunidad parroquial que nos ayuda a encontrarlo y conocerlo, nos permiten tener una vida más plena y con un sentido que trasciende lo cotidiano.
No se trata de ir con contenidos de formación o con conceptos teológicos, sino con una catequesis de vida, una experiencia personal de cómo Dios y la comunidad parroquial que nos ayuda a encontrarlo y conocerlo, nos permiten tener una vida más plena y con un sentido que trasciende lo cotidiano.
La experiencia de Dios es personal y comunitaria a la vez. Compartir nuestra experiencia de Dios ayudará al otro a acercarse a Él y nos ayudará a nosotros mismos a profundizar nuestra fe y enriquecer nuestro espíritu.
Sumate a la misión, tu ayuda es indispensable. Vos podés aportar lo que nadie más puede, vos podés hacer la diferencia.
Sumate a la misión, tu ayuda es indispensable. Vos podés aportar lo que nadie más puede, vos podés hacer la diferencia.




1 comentarios:
Que laburo!!!
Muy bueno todo.
Besos y fuerza a todos los misioneros
Pau
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