
Ya saben que la misión la hacemos entre todos, y que necesitamos de su ayuda para que todo salga bien.
Por eso les pedimos que sigan rezando por la misión, los misioneros y las casas que serán visitadas.
Porque sin la fuerza de la oración, nada es posible y hasta la mejor de las obras pierde importancia.
Les proponemos que se tomen un ratito de su día (en lo posible, siempre en el mismo horario) para rezar la oración de la misión, aprovechando la ocasión de diálogo con Dios para charlar con Él sobre nuestras cosas, nuestras necesidades y alegrías.
No nos falles, necesitamos tu oración.



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